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Terracotas africanas

La cultura de Nok apareció en Nigeria aproximadamente en el año 500 a. C. y se desvaneció al final de primer milenio de nuestra era, sin que se haya encontrado una explicación razonable, quizá por alguna epidemia o por alguna hambruna. A día de hoy, la estructura social de la cultura de Nok parece extremadamente avanzada, considerando su situación relativamente alejada de otras grandes culturas, y que el resto África occidental estaba, en esas fechas, asimilando el Neolítico. Ciertas teorías conectan a los Nok con el antiguo Egipto. Por otra parte, esta cultura es considerada la más refinada productora de terracotas del África subsahariana. El misterioso origen de Nok Hace unos 2 500 años, los habitantes del norte de África, empujados por una dura sequía, fueron emigrando al sur, hasta el golfo de Guinea, asentándose en aldeas costeras. Estos nuevos pobladores trajeron nuevas costumbres, entre ellas, el cultivo del cereal y la ganadería de bovinos y ovinos. Se sabe que no eran un grupo homogéneo, porque cada comunidad tenía su propio estilo cerámico, pero todos ellos conocían la metalurgia del hierro. Estamos, pues, en el inicio de la Edad del Hierro africana y, al parecer, la cultura Nok es una de las primeras culturas de este periodo en el África occidental. A mediados del Primer milenio antes de nuestra era se produjo un aumento generalizado de las precipitaciones en la zona, provocando inundaciones que obligaron al abandono de numerosas aldeas costeras (cuyos restos arqueológicos han sido localizados: hachas de piedra, restos cerámicos, objetos de hierro...). Los nuevos pobladores se instalaron en las mesetas de Nigeria, hasta el golfo de Benin, recorridas por los ríos Niger y Benué, que por entonces tenían una red hidrográfica subsidiaria muy caudalosa, pero que hoy día se ha secado. Así nacieron los Nok, cuyo bagaje cultural incluye avanzados conocimientos agrícolas y artesanales, además de un alto sentido de la estética. Historia del descubrimiento Las primeras noticias de Nok se tienen en 1929, en la meseta de Jos (también llamada, de Bauchi: una región del centro de Nigeria y la única que disfruta de un clima templado), durante una prospección minera. Al principio, los restos desenterrados eran abandonados, hasta que, en 1932, se encontró un conjunto de once estatuas perfectamente conservadas cerca de la ciudad de Sokoto (una zona fronteriza del norte, colindante con Níger). En 1977, el número de terracotas descubierto ascendía a 153, la mayoría fuera de contexto arqueológico, pues habían sido arrastradas a depósitos erosivos secundarios, y repartidas por valles secos, zonas de sabana y otros lugares del norte y del centro de Nigeria, ocupando casi toda la meseta de Jos. Con el tiempo, nuevos descubrimientos han ido incrementando el área asignada a esta civilización, incluyendo la zona central del valle del río Níger y la parte baja del valle del río Benué. Igualmente se recuperaron figuras completas y otros restos como brazaletes, cerámica, puntas de flecha, cuchillos de hierro y herramientas agrícolas. Las terracotas de Nok Las piezas de arte que se han preservado a través del tiempo, casi todas incompletas, son terracotas de una elegancia espectacular, descubriendo un alto grado tecnológico y artístico, tanto en el modelado de la arcilla como en la cocción de la cerámica. Los temas son generalmente figurativos y representan lo que parecen ser líderes, antepasados, estelas funerarias o amuletos. Este exquisito legado es el que ha hecho famoso a esta misteriosa estirpe de artistas, conocidos en todo el mundo por las figuritas tanto masculinas, como femeninas estilizadas con posturas muy variadas, portan numerosas joyas y tienen la cabeza desproporcionadamente grande, cuyos peinados están meticulosamente detallados. Las figuras suelen aparecer rotas, ya que proceden de estratos aluviales formados y destruidos por la erosión de arroyadas esporádicas. Las terracotas suelen estar sepultadas, erosionadas, rodadas y rotas. Raramente se conservan piezas intactas, lo que les da un altísimo valor, Las figuras de terracota más antiguas han podido ser datadas en más de 3000 años de antigüedad por medio de las pruebas de termoluminiscencia, aunque el Carbono-14 sitúa la plenitud entre los años 500 a. C. y el 300 de nuestra era. La utilización de arcilla para la realización de estas obras de arte ha sido objeto de varias explicaciones, para unos se trataba de la ausencia de otras materias primas, para otros, los metales eran demasiado valiosos y a menudo refundidos, la madera era víctima de las termitas. La terracota, en cambio, es fácil de conseguir y no es reutilizable. Además, cuenta con la ventaja de poder ser modelada directamente con las manos, sin herramientas. La especialista Margaret Young-Sánchez, conservadora de las sección de arte indígena de América, África y Oceanía en el museo de Arte de Cleveland, ha podido constatar que no sólo se modelaba la arcilla al modo tradicional, sino que, cuando estaba algo endurecida, los artesanos retiraban trozos, con un método que recuerda la talla de la madera. El acabado consistía en un engobe de arcilla casi líquida y un alisado para darle un aspecto bruñido y brillante. Sin duda, los artesanos nok se sirvieron de su experiencia milenaria en la fabricación de vasijas domésticas: usaban la misma arcilla de grano grueso que para su vajilla y, para su cocción, a veces simplemente secaban al sol las figuras, otras las cocían en hornos abiertos, bien ventilados, a unos 300º C, y, por último, las más apreciables, se cocían en hornos cerrados que conseguían mayores temperaturas. Las más grandes superaban el metro de altura, lo que implica la construcción de hornos muy sofisticados, aunque fuesen abiertos. El estilo tiene una madurez precisa. El modelado de los ojos sigue un arco de curvatura perfecta en el párpado superior, superpuesto a un triángulo invertido cuyo vértice es el párpado inferior y en cuyo centro se imprime un círculo. El caballo es un animal que, ciertamente, impresionaba a los Nok, que a menudo modelaron extrañas figuras de jinetes, quizá grandes hombres. Estas piezas son consideradas las más valiosas del arte Nok.

 

Obras en venta

 

. Jarra de agua - Bereber - Marruecos - 34cm Alt x 30cm diám. - Terracota - VENDIDO - INFO
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. Vasija - Lere/Guimballa - Mali - Terracota - 18cm Alt x 23cm diám. - Entre los S. XII y XI - VENDIDO - INFO
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. Cuerpo Djenne Mali. Terracota 5,5cm Alt x 5cm A x 4cm P Antigüedad: 2.000 años - Precio: 1.500euros INFO
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. Pequeña cabeza Djenné Mali. 7cm Alt x 6cm A x 7cm P. Terracota - Precio: 350euros INFO
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